Auto Perfil
- 10 jul 2025
- 2 min de lectura
No suelo comentar mucho sobre mi vida personal, es complicado contar ciertas cosas, aunque una parte de ella no la logro recordar muy bien.

Desde que tengo conciencia he vivido con mis padres y mi hermana, no sé porque nos mudamos de nuestro primer hogar, igual nunca les pregunté, a los 5 años comencé la escuela en el República de Venezuela, recuerdo que nos dieron una historieta cómica sobre autos, ahí empezó a gustarme el tema de lo automovilístico, cerca había un taller de mecánico y me quedaba encantado de cómo arreglaban los vehículos, el que más me llamó la atención fue un Nissan Tsuru B13 de color verde y me dije a mi mismo que conseguiría uno de esos, a pesar de que actualmente está descontinuado.
Durante mi adolescencia, pasé al República de Paraguay, me costó adaptarme al cambio, era tímido, callado, se podría decir que entre a una etapa de “emo”, cambié de estilo totalmente durante esos 3 años en los que asistía, hasta que empezó la pandemia. Estaba en Ayacucho cuando sucedió y como paraba encerrado, no me afectó mucho, empezaron las clases virtuales, conocí el amor y de paso el desamor, estuve gravemente enfermo casi 2 semanas, luego continue con mi vida como si nada hubiera pasado.
Cuando pasó momentáneamente todo, regresé a mi hogar, estuve con mi familia, volvi al colegio de manera presencial, me reencontré con mis compañeros, nuevamente encontré a alguien, pero desgraciadamente no duró mucho, aunque por alguna razón el impacto de la ruptura fue más fuerte que el anterior.
Dejando de lado eso, continue los estudios queriendo ingresar a la Universidad Federico Villarreal, lamentablemente no me fue bien las veces que tomé el examen de admisión, no me arrepiento de nada el cambiar de opción y llegar a la Universidad Jaime Bausate y Meza, donde me siento cómodo en estos 4 ciclos que voy cursando, espero seguir así.
Ahora cada día que pasa me siento frente a la computadora y pienso sobre lo que hago a diario, tomar una ducha rápida para luego alistarme para ir a la universidad, desayunar y salir rezando para que no haya demasiado tráfico en la avenida y no esté tan lleno el colectivo, llegar a la universidad, atender a clases, conversar con mis amigos y marcharme. Llegando a casa, descansar un rato, prepararme el almuerzo y hacer mis cosas hasta que caiga la noche, cenar y luego dormir. Una rutina diaria en la cual llego a ser muy estricto conmigo mismo, tengo ciertas horas para realizar todo lo mencionado sino me suelo poner de mal humor.
Durante las vacaciones, suelo relajarme un poco más, sin embargo, también aprovecho el tiempo para trabajar. He tenido experiencia como redactor, vendedor y delivery, además ayudo a mis padres con sus labores cada vez que puedo, al final del día terminaba agotado, pero el esfuerzo vale la pena.

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